La conjunción de geografía e historia ha dejado en Orreaga-Roncesvalles un importante poso artístico. La arquitectura, con un origen funcional, de acogida a caminantes y peregrinos, cuajó en edificios que alcanzaron gran calidad, especialmente en la iglesia Colegiata del siglo XIII. Algunos, como el claustro del siglo XIV y el edificio conocido como Itzandegia, desaparecieron total o parcialmente y fueron reconstruidos. Otras construcciones, como la capilla de San Agustín, la del Espíritu Santo o la de Santiago, han resistido al paso del tiempo o han sido actualizados. La Casa Prioral y su prolongación, que alberga el Museo y la Biblioteca, la casa de Beneficiados y el Hospital son más modernos. El Museo de Roncesvalles cobija distintas pinturas y esculturas, así como valiosas muestras de orfebrería.

Urbanismo

Como conjunto urbano, Orreaga-Roncesvalles tiene tres puntos que se constituyen como centro de un espacio continuo. El primero lo protagoniza la explanada de acceso, que tiene como telón de fondo la Casa Prioral y el Museo-Biblioteca. El segundo núcleo del complejo colegial queda oculto por esa primera línea de edificios. Se trata de un espacio casi cerrado que forma una gran plaza rectangular y al que se accede por un pequeño túnel de bóveda rebajada. Está dispuesto a varios niveles, ocupando el superior las Casas de los Beneficiados. El tercer espacio es otro patio rectangular cerrado por viviendas donde destaca el Hospital construido a comienzos del siglo XIX y que hoy realiza la función de albergue juvenil.

Otras construcciones, ya de carácter público, son el antiguo molino, levantado a finales del siglo XVIII y que ha sido totalmente reconstruido como oficina de información y turismo, y las sencillas viviendas localizadas junto a las de los Beneficiados.

Entre los edificios netamente civiles destaca la hospedería o posada, la primera construcción que se encuentra al llegar desde Auritz-Burguete, construida con esta función en 1612.